El lince ibérico se encuentra
en el bosque y matorral mediterráneo, en zonas muy
restringidas de España y Portugal, aunque en Portugal
parece que se ha extinguido, bien conservadas, y aisladas
de la actividad humana. Este tipo de hábitat le proporciona
refugio y pastos abiertos para cazar conejos, que supone
el 90 % de su dieta.
El tamaño del territorio está condicionado
por la abundancia de presas potenciales, pero como media
ocupa unos 10 km². En zonas ricas en alimento, el territorio
del lince será algo menor que en zonas pobres. Dentro
de este territorio suelen existir distintas residencias
vitales para el lince, como las zonas de monte bajo para
el descanso y las zonas de campeo, donde el lince estará
en activo, y que coinciden con las de máxima densidad
de conejos.
En 2006 los únicos núcleos con presencia
segura de la especie se limitan a Sierra Morena, en concreto
los Parques Naturales de Sierra de Ándujar y Cardeña
y Montoro, y el Parque nacional de Doñana y su entorno.
Podría haber poblaciones muy reducidas en otras comarcas,
con datos indirectos de presencia reciente en Montes de
Toledo y Suroeste de Madrid. Las poblaciones existentes
a finales del siglo XX probablemente se encuentran desaparecidas
(Sierra de San Pedro, Villuercas y Sierra de Gata en Extremadura,
Sierra Morena Central y Occidental y algunos puntos de las
Sierras Béticas de Jaén.
Las preferencias examinadas del hábitat del lince
en el área de Doñana, incluyendo el parque
y los alrededores, revelan que el lince está generalmente
ausente en las tierras de cultivo y en plantaciones de árboles
exóticos (eucalipto y ciertos pinos), donde son también
escasos los conejos. En el parque, la radiotelemetría
muestra que más del 90% de los puntos de reposo del
día usados por el lince se localizan dentro del matorral
denso. El lince se encuentra principalmente entre los 400
y 900 m de altura, pero este intervalo puede extenderse
hasta los 1600 m.
Reproducción:
La época del celo comienza entre enero y febrero,
adelantándose en las regiones meridionales desde
finales del mes de diciembre hasta mediados del mes de febrero.
El lince, a pesar de ser un animal de hábitos solitarios,
en esta época del año suele permanecer con
su pareja. Las madrigueras se hacen en lugares bien protegidos
y escondidos como roquedos, árboles huecos, ... La
gestación dura de 65 a 72 días, de lo que
se deduce que la época del nacimiento se sitúa
entre los meses de marzo y abril. Las camadas suelen constar
de una a cuatro crías, siendo lo más habitual
dos cachorros. A las cuatro semanas la madre lince cambia
de madriguera, y a los dos meses los cachorros son capaces
de acompañar a su madre en las cacerías. Éstos
son independientes en 7 ó 12 meses (más o
menos cuando la hembra entra de nuevo en celo) y permanecen
en su territorio natal hasta los 20 meses. Suelen sobrevivir
a la independencia entre uno y dos linces por hembra.
Las hembras pueden criar en su primer invierno, pero la
época de la primera reproducción depende de
factores demográficos y ambientales. En una población
de alta densidad, como la de Doñana, la edad en la
primera reproducción depende de cuando una hembra
adquiere un territorio. Esto ocurre normalmente debido a
la muerte o a la expulsión de un residente. Es posible
que una hembra no se reproduzca hasta transcurridos cinco
años de edad, y solamente cuando su madre muera y
adquiera un territorio se reproducirá (lo que no
favorece la repoblación del lince). Suelen vivir
unos 13 años, siendo fecundos hasta los 10 años
Lo que debemos hacer para salvarlos
- Erradicar la utilización de cepos y lazo
- Prohibir la construcción de nuevos vallados cinegeticos
en zonas linceras
- Castigar severamente la muerte de linces con armas de
fuego
- Reducir la presión cinegética sobre el conejo
- Recuperar la distribución original y la densidad
óptima del conejo
- Mejorar el hábitat en las áreas de distribución
del lince
- Evitar el riesgo de atropellos
- Crear corredores que comuniquen poblaciones diferentes
- Realizar estudios sobre las poblaciones actuales
- Intensificar las campañas de divulgación
Los problemas de conservación:
El lince ibérico se ha restringido históricamente
a la península ibérica, donde era abundante
y a Francia meridional. En el pleistoceno la península
fue evidentemente un refugio para el conejo, y hoy la raza
que ocupa esta área es solamente la mitad de la talla
de sus congéneres de centroeuropa. La Península
Ibérica es la única parte de la región
paleártica que posee una relativamente alta densidad
de lagomorfos (conejos), similar a la encontrada en Norteamérica,
donde hay espacio para dos especies de linces cazadores
de lagomorfos: el bobcat o lince rojo (Lynx rufus) y el
lince canadiense (Lynx canadensis).
El lince ibérico se declaró especie protegida
en 1966 y es la única especie de felino alineado
en la categoría 1 de la lista roja de la IUCN. El
efectivo total del lince ibérico, incluyendo subadultos
pero no las crías, no excedía probablemente
de 1,200 a principios de los años 1990, con solamente
cerca de 350 hembras reproductoras. La población
se ha visto reducida en los últimos 10 años
en más de un 50%. De las 31 zonas en las que habitaba
el lince en 1960, solamente quedan linces en 8. La evolución
de la distribución de la especie ha sido claramente
regresiva. Sólo en puntos muy concretos parece que
la especie se ha mantenido en buen estado.
El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente
a las infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones
se han ido separando paulatinamente unas de otras hasta
llegar a estar totalmente incomunicadas, fragmentadas y
aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el
intercambio genético entre poblaciones. Éste
es un ejemplo más claro de fragmentación de
área y uno de los problemas actuales más importantes
para la conservación de la especie.
Además de la incomunicación de las
poblaciones, se enfrenta a otros problemas, como los siguientes:
- El descenso de las poblaciones de conejo por enfermedades
como la mixomatosis o la neumonía hemorragicovírica.
- La pérdida de su hábitat, típicamente
de zonas de cobertura vegetal densa y baja densidad humana,
a la que han afectado también las repoblaciones con
especies de crecimiento rápido (pino y eucalipto)
que son incompatibles por razones de alopatía con
el desarrollo del de matorral, así como la ganadería
intensiva, con la consiguiente sobreexplotación del
estrato herbáceo, que limita a su vez las poblaciones
de conejos.
- La caza indirecta y los métodos no selectivos
de caza, como los cepos y lazos.
Solamente de la población del sur de España,
que consiste en tres subpoblaciones, se cree que es viable,
estando compuesta por unos cientos de linces. Los efectivos
de las subpoblaciones restantes se reparten en pequeños
núcleos, difícilmente viables, de unas decenas
de individuos.
FUENTE: Wiki
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