Como sus antepasados siameses, el habana es un gato listo
y cariñoso. Es extremadamente juguetón y exige
atención y afecto. A pesar de su naturaleza activa,
se conforma bastante bien con la vida al interior. Suele
hacerse mucho a un solo miembro de la familia, y le será
fiel toda la vida.
Esta raza sólo existe en un color, pero los estándars
difieren en Inglaterra y en Estados Unidos. Los británicos
prefieren un aspecto más bien oriental, mientras
que los americanos prefieren algo más parecido al
azul ruso.
El pelaje es corto, muy brillante, e igualado sobre todo
el cuerpo. El cuerpo es alargado y esbelto, con patas largas
y finas, y pies pequeños y ovalados, y una larga
cola, terminada en punta. La cabeza tiene forma de cuña
(es más larga que ancha), con una nariz corta
y angulada; los ojos, distantes entre si, son de forma almendrada
y oblicuos, y las orejas muy grandes, redondeadas en la
punta y rosadas por dentro.
Las hembras son excelentes madres, y sus gatitos son pequeños
peluches. Ella habla constantemente con sus retoños.
El habana es una raza popular, pero como sigue siendo bastante
raro, su precio suele ser elevado.
Utilizacion:
Caracter: Su carácter es menos variable que el de
sus antecesores los siameses, suelen presentar características
de "confianza en sí mismos", alegría
e independencia que, juzgadas con criterios humanos, pueden
tildarse de extroversión y "descaro". Se
encariñan mucho con sus amos, a los que proporcionan
largas sesiones de juego y actividad. |