Estos
simpáticos e hiperactivos animalitos son ideales
como mascotas, pero como todas necesitan un cuidado responsable.
Hay de diferentes colores y pelajes y viven
un promedio de tres años.
Deben colocarse en una jaula pequeña
de rejilla metálica o plástico duro, que tenga
una rueda de juego, ya que como están en constante
movimiento deben tener una zona de recreo.
Como roedores que son, los dientes no dejan
de crecerle durante toda su vida, por ello, debe dárseles
pan duro o tostado y ciertos cereales y semillas duras que
le ayuden a desgastar la dentadura.
Entran en hibernación a temperaturas
inferiores a 5° C, dando la impresión de estar
muertos. Tienen que estar protegidos de las corrientes de
aire, los cambios de temperatura y del estrés.
Necesitan mantener limpia su jaula, así
como agua y comida fresca a diario.
Se alimentan de mezclas de cereales, frutos
secos y semillas y de alimentos frescos como manzanas y
peras.
A partir de los tres meses están
listos para reproducirse. Esto debe ser controlado por su
excesiva proliferación. La gestación dura
de 15 a 17 días y pueden nacer hasta 10 crías.
Al momento del parto, el macho debe separarse de la hembra
para que ésta se dedique a sus labores maternales.
Las crías serán amamantadas
durante un mes al cabo de los cuales comienzan a madurar
y a rivalizar con el padre. Para controlar los nacimientos
hay que separar machos de hembras.
Dentro de los males que los pueden afectar
están algunas costras blanquecinas con caída
del pelo que se tratan con vitaminas y dieta a base de verduras
y frutas frescas. El crecimiento de los dientes puede ocasionarle
heridas en la boca, lo que se evita con alimentos duros
o que el veterinario se los lime. Si se producen lesiones
por los juegos dentro de la jaula, las heridas se limpian
con agua oxigenada.
FUENTE: http://www.clubmascotas.cl/
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