Características:
El gato birmano se caracteriza por unos profundos ojos azules.
Tiene un pelaje abundante y de color homogéneo, que
se vuelve más oscuro, en ocasiones negro, en las
patas, en la cola y en la cara. Aunque las patas sean oscuras,
presenta una característica coloración blanca
en los pies, que le da un gracioso aspecto de llevar guantes.
Es un gato estilizado y delgado. El manto de pelo es más
espeso en el cuello y en la cola.
Cuidados: Es conveniente pasar un cepillo por el pelaje
del gato birmano, algo que nos servirá para airear
el cabello, eliminar los restos caídos y controlar
la aparición de parásitos. Requieren hacer
ejercicio. Tienen un carácter muy sociable, juguetón
y cariñoso, por lo que pueden servir de mascota en
hogares con niños. Los gatos birmanos son propensos
a las cataratas.
Alimentación: La dieta de los gatos debe aportar
unas 60 kilocalorías por kilo de peso al día
y debe ser muy rica en proteinas. En general, los gatos
prefieren realizar numerosas comidas ligeras (en ocasiones
entre 10 y 20). Es fundamental que tengan en todo momento
a su alcance un recipiente con agua limpia y fresca.
Comentarios: Una leyenda asegura que unos ladrones hirieron
en la cabeza a un monje durante sus oraciones y que en ese
momento, su gato, un ejemplar de ojos amarillos saltó
sobre el preocupado por su bienestar. Como recompensa a
la preocupación por su amo, el gato recibió
unos ojos de un color azul profundo y un pelaje dorado y
las patas se le volvieron blancas. Era frecuente ver a los
gatos en los templos de Birmania, de donde es originario.
Se le ha llamado gato sagrado de Burma. A occidente llegó
a través de Francia a pricipios del siglo XX. Una
segunda versión asegura que el gato es de origen
francés, producto del cruce entre el gato siamés
y el persa.
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