Es el mayor de los Terrier, fue
seleccionado entre los años 1850 y 1880 por criadores
de Yorkshire, en el valle de Aire (Inglaterra) cruzando
perros de nutria, Otterhound y otros perros Terriers negro
y fuego que ya dejaron de existir. Se buscaba un perro fuerte
y potente, cazador de nutrias y roedores.
Más tarde fue utilizado como perro
de ataque, defensa y guardia.
Características: Posee una talla
en los machos de 58 a 60 centímetros aproximadamente
y de 55 a 59 centímetros en las hembras. No suelen
pasar de 22 kilos, a no ser que se desequilibre mucho su
alimentación. Posee una cabeza de cráneo plano
y largo y sin arrugas. El hocico suele estar rodeado de
pelo y la trufa es negra. Las orejas están en forma
de V, con la línea donde se dobla, cayéndole
levemente sobre el cráneo. Los ojos son pequeños
y oscuros, muy vivos. El cuello es musculoso y sin papada.
El cuerpo tiene aspecto fuerte y compacto, recogido en el
vientre, de costillar arqueado y espalda recta. La cola
es de implantación alta y se lleva recta sobre la
espalda, suele ser acortada. Las patas son rectas y musculosas,
de pies pequeños y dedos apretados.
El manto de pelo negro o cano está
en la espalda y en casi todo el cuerpo, región del
cuello y cola; el resto es de color fuego. Las orejas, a
veces, son de color fuego más intenso y se ve algún
pelo blanco entre las patas delanteras. Es un pelo duro,
aplastado y denso, también posee un subpelo más
suave.
Comportamiento y carácter: Es un
perro duro y rústico, muy enérgico y poco
enfermizo. Muy apreciado por sus aptitudes para la caza,
como guarda y como perro de salvamento. Es ágil a
pesar de su tamaño y juguetón cuando toca.
Se adapta bien a la ciudad, pero hay que sacarlo a la calle
a menudo. Requiere peluquería y, si el trabajo del
profesional es bueno, le da un aspecto elegante y gracioso.
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